La lubricación en la industria alimentaria es un pilar fundamental de la seguridad y eficiencia. En este sector, los lubricantes convencionales están prohibidos para evitar la contaminación que podría afectar la salud del consumidor. Por eso, la normativa exige el uso de lubricantes grado alimentario H1, diseñados para ser seguros en caso de contacto accidental con los alimentos.
En España y la Unión Europea, las empresas deben implementar planes de mantenimiento que cumplan con la legislación vigente, garantizando la seguridad alimentaria en todas las etapas de la cadena productiva.
CONTENIDOS
¿Por Qué la Lubricación es Clave en la Industria Alimentaria?
El uso de lubricantes alimentarios certificados es una estrategia esencial que va más allá del cumplimiento legal:
- Seguridad y salud: Los lubricantes H1 están formulados con materias primas seguras que evitan la contaminación del producto, garantizando su inocuidad.
- Cumplimiento normativo: El uso de productos certificados es verificable en inspecciones sanitarias, lo que previene sanciones y la retirada de productos.
- Eficiencia operativa: Una lubricación adecuada reduce el desgaste y los fallos mecánicos, minimizando los costes de mantenimiento y los tiempos de inactividad.
- Durabilidad de la maquinaria: Los lubricantes de grado alimentario están diseñados para resistir condiciones extremas (humedad, vapor y altas temperaturas) sin perder sus propiedades protectoras.
- Confianza y certificaciones: El uso de productos H1 facilita el cumplimiento de normativas clave como ISO 22000, IFS y BRC, esenciales para exportar y trabajar con grandes cadenas de distribución.
Tipos de Lubricantes Alimentarios según la Clasificación NSF
La clasificación de la NSF (National Sanitation Foundation) es el estándar global para los lubricantes alimentarios.
- Lubricantes H1: Aprobados para áreas con posibilidad de contacto incidental con alimentos. Son los más utilizados en maquinaria de procesamiento, envasado y transporte.
- Lubricantes H2: Para áreas donde no existe posibilidad de contacto con alimentos. No pueden contener metales pesados ni otras sustancias tóxicas.
- Lubricantes H3: Utilizados como agentes desmoldantes, permiten el contacto directo con alimentos como pan, confitería o carnes.
Normativa Clave en España y la UE
La legislación española se basa en regulaciones europeas que protegen al consumidor y garantizan la seguridad alimentaria.
Reglamento (CE) nº 178/2002
Este reglamento es la piedra angular de la legislación alimentaria en la UE. Establece principios fundamentales como el análisis de riesgos, la trazabilidad y la responsabilidad de los operadores. Este marco legal exige a las empresas a tomar todas las precauciones para evitar la contaminación, lo que se traduce en la obligación de utilizar lubricantes que no comprometan la seguridad de sus productos.
Reglamento (CE) nº 852/2004
Este reglamento sobre higiene de los productos alimenticios exige que solo se comercialicen alimentos seguros para el consumo. Aunque no menciona explícitamente la lubricación, prohíbe la adulteración y contaminación, haciendo indispensable el uso de lubricantes de grado alimentario como los certificados por la NSF.
Reglamento (UE) nº 10/2011
Regula los materiales y objetos plásticos en contacto con alimentos, estableciendo límites de migración. Complementa las regulaciones anteriores al asegurar que los componentes de los plásticos (como los usados en envases) no sean perjudiciales para la salud.
Certificaciones Adicionales para Garantizar la Seguridad
Además de la legislación, existen normas voluntarias que refuerzan la seguridad y la confianza.
Certificación NSF H1
Aunque no es una ley obligatoria en España, es un estándar global que asegura que los lubricantes son aptos para entornos donde puede haber contacto incidental con alimentos. Garantiza la seguridad y facilita el cumplimiento de normativas, mejorando la reputación y el acceso a nuevos mercados.
Norma ISO 21469
Complementa la certificación NSF H1 al auditar el proceso de fabricación del lubricante. Esta norma asegura que el producto se produce de manera higiénica, sin riesgo de contaminación cruzada. Un lubricante que cumple con ambas certificaciones es considerado el estándar de oro en la industria.
Normas ISO 22000, IFS y BRC
Estos estándares de gestión de la seguridad alimentaria exigen el uso de lubricantes de grado alimentario como parte integral de su plan de inocuidad. Obtener estas certificaciones demuestra un compromiso con la seguridad y la calidad, facilitando la exportación y las auditorías.
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